El concepto de la inversión responsable es muy amplio y su puesta en práctica puede materializarse de diferentes formas. La forma más conocida es a través de instituciones de inversión colectiva que invierten con criterios responsables, como los fondos de inversión, los fondos cotizados y los planes de pensiones. Los mismos criterios sostenibles utilizados a la hora de analizar empresas y países se pueden aplicar a la valoración de emisiones, que si cumplen con dichos criterios serán clasificadas como bonos verdes o bonos sociales.
Veamos con más detalle cada una de ellas:
Fondos de inversión: se trata quizás de la forma de materialización de la inversión sostenible de más amplia implementación. Un fondo sostenible selecciona activos para sus carteras en función de criterios financieros y de criterios extra financieros de tipo social, medioambiental y/o de buen gobierno corporativo. El primer fondo de inversión con responsabilidad social, tal como lo entendemos hoy, fue creado en Estados Unidos en 1971: se trata del Pax World Fund, un producto que respondía a las demandas de los inversores de excluir aquellas empresas norteamericanas que estaban vinculadas económicamente al mantenimiento militar de la guerra del Vietnam.
Desde 2009 hasta 2017, el volumen de los fondos sostenibles comercializados en España ha crecido a un ritmo medio de 15% anual de la mano en gran medida de fondos internacionales. En el gráfico siguiente se compara la evolución del número de fondos ESG de derecho español con el número de fondos ESG a nivel internacional.
Gráfico 1 – evolución de los números de fondos ESG comercializados en España