Si organismos como el FMI ya han pronosticado que “se avecinan tormentas”, la Organización Mundial del Comercio advierte de que, al menos, el cielo se está manchando de nubes. “El comercio seguirá creciendo, pero de forma más moderada de lo que se había previsto” apunta la OMC acerca de las perspectivas de este año y el que viene.
Las cifras de volumen de este año crecerán un 3,9% en comparación con las de 2017, cuando apenas se han comenzado a notar ciertas variables que acaban de entrar en juego. En lo que respecta a 2019, el comercio mundial crecerá a un ritmo del 3,7%. Son cifras que muestran solidez por lo que lo llamativo es la variación entre estas previsiones y las de hace unos meses, en abril.
Entonces la OMC previó un crecimiento del 4,4% en 2018. El director general de la organización, Roberto Azevêdo, cree que aunque el crecimiento del comercio “sigue siendo sólido, esta rebaja de las perspectivas refleja el aumento de las tensiones que se están produciendo entre socios comerciales importantes”.
Las previsiones sobre el clima de tensión “se han hecho realidad”, dice la OMC. Señala principalmente las medidas comerciales reales y las que tienen que ver con las exportaciones de economías importantes. Aunque los efectos de esas reacciones “han sido limitados”, generan incertidumbre que reduce la inversión.
Con respecto a la incertidumbre, se hace referencia a un indicador que muestra en qué medida se percibe desde la opinión pública. Utilizando un índice medio de 100, la OMC apunta que la aparición de palabras en la prensa relacionadas con “incertidumbre” se viene elevando en los últimos meses. Mientras que en enero ese índice estaba en 113 puntos, en agosto se elevó hasta los 205 puntos, un índice mayor que cuando se produjo la crisis financiera mundial de 2008 (el punto más alto alcanzó los 199 puntos).