Todo lo que tiene que ver con impuestos y quien los recauda huele a papeleo, a esperas y a dolores de cabeza. Si algún Ministerio fuera el más popular de la clase, desde luego el de Hacienda sería el que menos. Por eso, se han venido introduciendo diferentes cambios para que el trato entre Administración y contribuyente sea menos fatigoso.
En los últimos años se está tratando de modificar el lenguaje que se emplea, de manera que todo ciudadano pueda comprenderlo, más allá de que los documentos tengan que explicar la causa legal que reclaman. Valentín Pich, presidente del Consejo General de Economistas, explicó durante un evento virtual que «el lenguaje que se emplea es menos formal».
«Hay una voluntad manifiesta de modernizar las relaciones con los ciudadanos», añade. Con todo, Pich matiza que «la Agencia Tributaria no es ni va a ser una hermanita de la Caridad, pero hay una apuesta por cambiar que se tiene que reconocer». Lo mismo cree el presidente del Consejo para la Defensa del Contribuyente, Jesús Rodríguez Márquez.
En ese mismo foro, Rodríguez Márquez incidió en esa problemática que tiene Hacienda. «Se está haciendo un esfuerzo considerable por cambiar los modelos para hacer un resumen entendible a la población», resume. «No se puede suprimir la referencia al derecho pero sí se puede añadir una explicación coloquial», razona.
Cabe considerar que el organismo que preside tiene la función de asesorar a la Secretaría de Estado de Hacienda en la defensa de los contribuyentes. Dicho de otro modo, recibe las quejas de los ciudadanos con respecto a sus impuestos y recomienda una resolución para las mismas. En especial, dicho ente está pensado para resolver las quejas que tengan que ver con pequeñas reclamaciones de particulares. «Cumple una función social», apunta Rodríguez Márquez.