Si el 11-S cambió los controles de seguridad en los aeropuertos y ayudó a poner el foco en algunas lagunas, la pandemia de coronavirus transformará por completo los procesos de higiene. De igual modo que hace veinte años era impensable tener que pasar las pertenencias por una rigurosa inspección antes de subir a un avión, la nueva década trae consigo más novedades. En este sentido, una de las posibilidades que más resuenan en las quinielas es el pasaporte sanitario, como un documento obligatorio adicional, según apuntan algunos agentes del sector. Aunque esta medida no bastará por sí sola.
Por sus características, este tipo de instalaciones representan un alto foco de contagio. El elevado tránsito de pasajeros obliga a repensar procesos de saneamiento más eficientes y duraderos que sirvan como medida de prevención. Un estudio de BioMed Central Infectious Diseases, encabezado por científicos de la Universidad de Nottingham y del Instituto de la Salud de Finlandia, en el que se analizaban 90 superficies diferentes del aeropuerto de Helsinki- Vantaa, arroja que las bandejas de seguridad representan el mayor riesgo de contaminación viral. Durante un periodo de tres semanas en 2016, los investigadores tomaron muestras de los elementos con más posibilidades de carga de gérmenes como, por ejemplo, las escaleras mecánicas o los botones del ascensor entre otros. Sin embargo, ninguna de ellas registraba niveles tan elevados como el anteriormente citado, en el que cuatro de las ocho muestras tomadas dieron positivo.
Con esta premisa como punto de partida, la firma española UCE Machine ha desarrollado una máquina para eliminar microroganismos patógenos incrustados en determinados elementos. CleanBox es el nombre que recibe este sistema diseñado para la desinfección de objetos de uso común, entre ellos, las bandejas de los controles de seguridad de los aeropuertos. El grupo dedicado a la investigación de aparatos, procesos y artículos destinados a la protección de la salud pública comenzó su andadura en este proyecto hace cuatro años de la mano de Betelgeux, especializada en la higiene industrial y ganadera. Mientras que el primero se ha encargado de la parte técnica, el segundo ha facilitado las pruebas de análisis para poder llevarlo a cabo.
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