Casi un millón y medio de españoles viven en municipios donde no hay ni una sola oficina bancaria. Y es que la baja rentabilidad de las entidades de depósitos españoles está «obligando a reducir costes, con una caída acumulada de la red de oficinas del 42% desde 2008«, según explica un estudio realizado por el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie).
En junio de este año, el número de oficinas era de 27.300, es decir, casi la mitad de las 45.600 que existían antes del inicio de la crisis. Entidades como CaixaBank ya han anunciado que seguirán cerrando sucursales a corto plazo. El banco planea echar el cerrojo a más de 800 oficinas en los próximos tres años. Con esta medida, busca aumentar sus ingresos en un 5% anual.
Durante 2018, Banco Santander ha cerrado 95 oficinas, mientras que BBVA se ha deshecho de un total de 149. Bankia, por su parte, clausuró 122. Todo esto ha provocado que la población sin acceso a una sucursal haya aumentado un 46% en 10 años.
Pero esto es una tendencia que siguen la mayoría de entidades con sucursales físicas. «De cara al futuro, es previsible que siga aumentando la población sin acceso a una oficina bancaria en el lugar de residencia ya que es necesario seguir ajustando la capacidad instalada para recortar costes en un entorno de baja rentabilidad del negocio bancario», explican desde Ivie.
Por comunidades autónomas se muestran grandes diferencias, ya que mientras que en Castilla y León más del 16% de sus habitantes residen en municipios donde no hay ninguna sucursal bancaria, en las Islas Baleares, Canarias, Murcia, Asturias y Madrid el porcentaje no llega al 1%.