Recientemente hemos conocido a través del Ministerio de Educación que un 54% de los universitarios en España son mujeres. Se trata de un dato muy positivo que sin duda confirma los esfuerzos de todos por crear una sociedad más justa. Sin embargo, si profundizamos un poco más en las estadísticas nos daremos cuenta de que aún falta mucho por hacer, ya que sólo el 25% de estas alumnas optan por carreras técnicas, pese a mostrar resultados muy positivos en materias como las Matemáticas, la Física o la Química durante la Educación Secundaria Obligatoria y el Bachillerato.
Este fenómeno no es exclusivo de España. En Estados Unidos sólo un 14% de los alumnos de carreras de Ingeniería son mujeres y en países de la Unión Europea como Holanda esta cifra cae hasta el 5%. A tenor de estos datos aportados por el Gobierno de España, El Mundo publicaba con mucho acierto hace unos meses un reportaje donde se trataban de esgrimir las causas que llevan a las estudiantes a interrumpir su desarrollo vocacional hacia el mundo de las Ciencias. La falta de referentes, la desinformación e incluso las expectativas familiares son algunos de los motivos que llevan a las alumnas a dirigir su futuro hacia otras especialidades como las Humanidades o las Ciencias Sociales.
Reconozcámoslo, en muchos casos con la mejor intención y casi siempre sin darnos cuenta, seguimos transfiriendo estereotipos generación tras generación que sugieren que las mujeres son de letras y los hombres, de ciencias. No hemos sabido por ejemplo contar que la primera maquinista de trenes fue una ingeniera industrial, Pilar Careaga -española, para más señas-, o que llegamos a la Luna gracias a la labor que realizó Barbara Crawford Johnson en el equipo de Ingeniería de la NASA.
Tampoco hemos sabido transmitir las aplicaciones de la Ingeniería a la vida real y a menudo se nos ha olvidado que las mujeres tienen exactamente las mismas capacidades que sus compañeros para invertir horas de estudio en una carrera apasionante. Las estadísticas nos dicen además que los estudios de Ciencias y Tecnología en el siglo XXI -especialmente las Ingenierías en sus distintas especialidades, la Física o las Matemáticas-, tienen cada vez un mayor protagonismo en el mundo laboral.Este tipo de profesiones denominadas STEM representan en España sólo el 1% del total de titulados universitarios, lo cual no encaja con la realidad de la demanda laboral.
Las universidades están preocupadas por la "fuga" de talentos femeninos de sus aulas. Es normal con estas cifras: de cada 10 ingenieros colegiados en nuestro país, sólo 2 son mujeres. Pero no podemos pensar que la responsabilidad es exclusiva del Gobierno, la Universidad o las familias. En este sentido, los empresarios tenemos un compromiso sólido que asumir con la sociedad para conseguir atraer a más mujeres a las carreras y profesiones técnicas y en concreto, al sector que me ocupa que es la Energía.