Si bien las nuevas tecnologías han revolucionado varios sectores, entre ellos el del lujo, lo cierto es que este debería a su vez salir bien parado en plena recuperación post-covid como la que nos encontramos.
Y es que parece que la mejora de la situación económica, el empleo y el gran ahorro concentrado en las familias de los países desarrollados podrían desembocar en el consumo de productos de lujo, muy marcados por su calidad e imagen de marca.
La prueba está en las cifras
“Por ejemplo, cuando Hermès reabrió su tienda de Guangzhou en China en abril del año pasado, después de meses de cierre, las ventas del primer día alcanzaron un récord de 2,7 millones de dólares”, ejemplifican desde la gestora y añaden: “En abril de este año, Hermès ha logrado un crecimiento superior al del sector, con un aumento de los ingresos orgánicos del 33% en comparación con el primer trimestre de 2019”.
