La inversión de impacto ha cambiado de forma considerable en los últimos años. No hace mucho, podríamos haberla calificado como una disciplina incipiente, o un área de nicho que era atractiva sólo para un grupo reducido de inversores. Pero ahora se ha convertido en una tendencia mayoritaria. Según la última encuesta anual de la Global Impact Investing Network (GIIN), este mercado tenía un valor de 715.000 millones de dólares a finales de 2019.
Este aumento de la popularidad no es tan sorprendente. Está relacionado con el hecho de que los problemas ambientales, sociales y de gobierno (ASG) a los que se enfrenta el mundo hoy en día están aumentando, tanto en número como en gravedad. Entre ellos se encuentran la pandemia mundial, los efectos del cambio climático, el aumento de las desigualdades y las políticas cada vez más populistas.
Establecer objetivos
Cada vez más inversores quieren abordar estas cuestiones. Y, lo que es más importante, quieren hacerlo al mismo tiempo que obtienen un rendimiento positivo. Los inversores de impacto quieren invertir hoy para cambiar el mañana, pero también entienden que respetar a la gente y a nuestro planeta es una estrategia de negocios legítima y valiosa.
Muchos consideran que los objetivos de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas son la guía más útil de que se dispone para determinar la política de inversión de impacto. La ONU estableció los 17 ODS hace casi cinco años, con el objetivo de guiar la política y la financiación mundial durante 15 años. Ban Ki-moon, que era el Secretario General de la ONU en ese momento, los llamó «nuestra visión compartida de la humanidad y un contrato social entre los líderes del mundo y la ciudadanía».
Medir el impacto
En respuesta a la comprensión cada vez más sofisticada por parte de los inversores sobre la inversión de impacto, la industria ha creado una multitud de productos destinados a satisfacer sus necesidades. ¿Podría abrumar a los inversores esta amplia oferta? Por ejemplo, hay enfoques que apuntan a abordar un solo ODS, mientras que otros tratan de satisfacer más de uno. Algunos podrían tener una agenda diferente, a pesar de que se siguen englobando bajo el paraguas de la inversión de impacto. Para aquellos inversores que tratan de elegir de forma adecuada para satisfacer sus necesidades ambientales y sociales, esta abundancia puede añadir un nivel extra de complejidad. Un objetivo de impacto claramente definido, un marco de inversión y un proceso de análisis, así como objetivos de medición claros son esenciales para que una estrategia de inversión de impacto tenga éxito.