Los fondos de inversión han completado los primeros ocho meses del año con una rentabilidad del 4,4%, a pesar de que en agosto se produjo una caída del 0,98% debido a las fuertes correcciones producidas en las principales bolsas internacionales. Sin embargo, a pesar de este traspiés bursátil, la categoría que mejor rentabilidad presenta hasta septiembre es la renta variable internacional con un 9,68%. La renta variable mixta es la segunda mejor categoría con un 5,98% de rentabilidad y los fondos globales ocupan el tercer puesto del podio con una rentabilidad del 5,12%.
Curiosamente, la única categoría que no ha sido rentable hasta septiembre es la renta variable nacional, con un descenso del 0,66%. La renta fija, por su parte, logra mantener el tipo tras firmar un 1,86% de rentabilidad. Un dato que no esta nada mal teniendo en cuenta la situación de los bonos soberanos y de investement grade.
La rentabilidad anual está siendo buena para los fondos algo que se traduce un crecimiento de su patrimonio. Los Fondos de Inversión acumulan un crecimiento del 3,7% en el año (9.525 millones más que en diciembre de 2018). El negativo comportamiento del mercado no se hizo notar en el sentimiento inversor del partícipe, ya que los Fondos de Inversión apenas experimentaron reembolsos durante el mes de agosto, y casi la totalidad del ajuste tuvo su origen en valoración por mercado.
En cuanto al patrimonio, la categoría que más ha visto experimentar entradas de capital ha sido la renta fija, con un crecimiento del 18% en el año, seguido de la renta variable mixta con el 15,3% y de la renta variable internacional con el 10,6%. En el lado contrario, la renta variable nacional y los fondos de retorno absoluto se dejan un 19,2% en el año. Una fuerte caída a la que se unen los fondos monetarios con un descenso patrimonial del 17%.
Quizá, el dato más negativo para los fondos se encuentra en los reembolsos netos acumulados. En lo que va de año se cifra en 409 millones y parece que no terminará el año en positivo. De hecho, de los últimos doce meses, en ocho de ellos se han producido reembolsos netos y solo en cuatro ha habido más entrada que salida de capital.