El peso de los ciclos combinados en el mix de generación eléctrica español ha crecido y lo seguirá haciendo de cara a 2030, por su capacidad de aportar respaldo y flexibilidad a un sistema en el que las energías renovables van a tener cada vez más protagonismo. Por ello, el mercado de capacidad previsto en España, además de retribuir los costes fijos de mantenimiento de estas instalaciones, debería incluir las inversiones esenciales para adecuarlas a un entorno operativo más exigente. Estas son algunas de las conclusiones del informe de PwC Pasado, presente y futuro de las centrales térmicas de ciclo combinado, publicado por la Fundación Naturgy y presentado hoy en el marco de una jornada con expertos.
“El análisis histórico de esta tecnología constata que los ciclos combinados se diseñaron para ser una tecnología principal en la generación de electricidad, aportando capacidad firme y generando una parte significativa de la energía, sin embargo, tanto ahora como en el futuro, su papel se centrará más en proporcionar respaldo y flexibilidad”, explica Roxana Fernández, manager del área de consultoría en energía de PwC y uno de los autores del informe.
La progresiva entrada en el sistema eléctrico español de las energías renovables ha provocado un uso más extremo de esta tecnología, con paradas, arranques y cambios de carga continuos, “lo que refleja un funcionamiento muy variable y alejado del funcionamiento en carga base previsto en su puesta en marcha”.
El borrador de actualización del PNIEC 2023-2030 incrementa el objetivo de nueva potencia renovable a 139,8 GW, pero mantiene la necesidad de potencia instalada de ciclos combinados en 24,5 GW. Tomando en consideración estos objetivos, los autores han hecho una estimación de la curva de generación de los ciclos combinados en 2030, en función del funcionamiento y mix de tecnologías de producción eléctrica desde 2021.
La conclusión es que “en 2030 España podría contar con un parque de ciclos que prácticamente arrancaría todos los días del año para acompañar la entrada y salida de tecnología fotovoltaica, como ya ocurre con algunos ciclos actualmente, lo que obligaría a llevar al límite las características técnicas de funcionamiento para la que fueron diseñados”, según el informe de PwC.
