Referirse a la salud mental como una moda es banalizar sobre un problema que afecta a miles de personas en todo el mundo. Ha sido tratado durante años como un tabú o una enfermedad sin importancia. Por suerte, hoy en día resulta cada más frecuente visitar un especialista en psicología para sanar la mente y apostar por un estado de bienestar que, en ocasiones, resulta vital para continuar con las actividades más cotidianas.
Evolucionar no solo implica apostar por la más sofisticada tecnología o las smart cities. También significa mejorar en aspectos que, no hace tanto tiempo, adquirían una importancia nula y hasta resultaba vergonzoso tratar el tema. El mejor ejemplo está en la salud mental, aquel estado que hace mantener el equilibrio entre una persona y su entorno socio-cultural, incluyendo el bienestar emocional, psicológico y social. Entonces, ¿qué es lo que ha llevado al ser humano a renegar de un problema que, históricamente, ha afectado a tantas personas?
La cultura, religión, sociedad o una mezcla explosiva de todos estos factores han influido estrechamente en la evolución de la salud mental. Según la Organización Mundial de la Salud, no fue hasta mediados del siglo pasado, en 1940, tras un periodo de guerras cuando se dio valor a la importancia que tiene el cuidado de la mente. Incluso décadas después, comenzado ya el actual siglo, hablar sin tapujos de una enfermedad mental, en su amplio sentido del concepto, resultaba abrumador. En 2018, según datos recopilados por el Defensor del Pueblo, en la sanidad pública de España había 6 psicólogos por cada 100.000 ciudadanos.
¿Tenemos más personalidad por hablar de salud mental sin tapujos?
El temor a ser rechazados en sociedad es algo que ha acompañado a la humanidad. Da igual la edad o madurez que se tenga, formar parte de un grupo para sentir que ‘se encaja’ siempre ha generado cierta desconfianza en uno mismo. Es una de las principales razones por las que hablar abiertamente de un problema de salud mental no era lo común en la civilización.
Estigmatizar la salud mental ha resultado ser un craso error, pero ¿por qué ahora el hablar abiertamente de ello es beneficioso? ¿A qué se debe la “tendencia” de acudir a terapia? ¿Se necesita ahora más que antes ir al psicólogo?