“Los autónomos están asfixiados, ahogados y abandonados. Volvemos a lanzar un S.O.S desesperados”. Son palabras del presidente de la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA), Lorenzo Amor, quien ha hecho un llamamiento al Ejecutivo para salir al rescate de los trabajadores por cuenta propia. “Si el Gobierno piensa que con las ayudas de ERTE o cese de actividad se está ayudando a los autónomos, están en la inopia”, ha resaltado.
Amor ha hecho estas declaraciones tras la presentación del VII Barómetro de Situación de los Autónomos, que arroja un panorama nada halagüeño para este colectivo. La segunda ola de contagios de la COVID-19 y, con ella, los cierres perimetrales y el aumento de las restricciones a nivel general en toda España abocan al cierre de muchos negocios. En concreto, alrededor del 10% de los trabajadores por cuenta propia se plantea colgar el cartel de cerrado, lo que en términos absolutos son 300.000 personas, mientras uno de cada tres baraja realizar ajustes de plantilla, que se traducen en 500.000 empleos menos.
En la encuesta realizada a 2.130 personas entre el 23 y el 25 de octubre, el 6,5% de la muestra, cerca de 210.000 autónomos tienen su negocio o actividad paralizada en el momento actual. Algunos de ellos (4%) desde el pasado mes de marzo. En el lado opuesto, el 60,7% que ha abierto se encuentra funcionando a medio gas. Únicamente el 14,5% de los encuestados desde ATA expresa llevar a cabo su actividad con “total normalidad” y apenas un 3,7% asegura que su negocio va “mejor que antes de la pandemia”.
En este sentido, un “abrumador” 84% ha registrado reducciones de facturación en lo que va de año. Según los cálculos realizados por la organización, 1,9 millones de autónomos han experimentado caídas de actividad superiores al 60%. A esto hay que añadir el problema de la morosidad que afecta a uno de cada tres autónomos, tanto por entidades públicas como privadas. “Se avecina un desastre para autónomos, empresas y trabajadores si no se acompaña de un plan urgente de medidas económicas”, subraya Amor.
En este contexto, un 10,7% afirma haber solicitado el cese de actividad extraordinario que entró en vigor el pasado 1 de octubre, frente a un 80,7% que no lo ha hecho y un 8,6% que ha decidido no responder a la pregunta. Pese a ello, existe amplio consenso en contar con cese de actividad, tanto ordinario como extraordinario. “La necesidad de poner en marcha estas prestaciones se hace evidente al ver las respuestas del colectivo”, remarcan desde la organización.