España cuenta con una tasa de desempleo muy por encima de la media de la Unión Europea, un desequilibrio que es aún más notable entre los jóvenes y uno de los principales factores que está estrechamente relacionado con esto es el nivel de formación. Aquellos con mayor nivel de estudios sufren menos tasa de paro que los que tienen estudios medios o inferiores. Sin embargo, la revolución digital, la automatización y la globalización tienen un gran impacto sobre los tipos de empleos que se crean. En este sentido, la digitalización supone incorporar tecnologías y automatizar procesos, por lo que habrá una sustitución de puestos por máquinas.
La demanda de profesionales cualificados relacionados con carreras STEM (science, technology, engeenering, mathematics) está superando con creces al número de estudiantes matriculados en estas disciplinas. La sociedad y las empresas avanzan a un ritmo mucho más rápido que el sistema educativo vigente y se produce un desajuste. Según indica la OCDE, en España, este desajuste de capacidades afecta a más del 33% de los trabajadores. Por ello, el foco debería ser hacer hincapié sobre la educación para el empleo.
El estudio de IESE Business School indica que España es el segundo país a nivel mundial con mayor desajuste de capacidades para el puesto de trabajo. Un hecho motivado por el alto grado de formación de los españoles, la cual es superior a la que se requiere, una situación preocupante también porque el 72% de las empresas que han entrevistado tiene problemas para cubrir los puestos que ofrecen por falta de conocimiento, capacidades y actitudes necesarias.