En un periodo tan familiar como puede ser el verano, la soledad de nuestros mayores parece no tener cabida, sin embargo, los datos demuestran lo contrario.
Un gran sector de la sociedad disfruta de sus vacaciones durante este periodo, lo que modifica sus rutinas. Eso puede afectar al tiempo que pasamos con nuestros familiares mayores. Además, las altas temperaturas los excluyen de muchos planes debido al riesgo que conllevan para este colectivo. El resultado es el aumento de la soledad no deseada y el aislamiento social en personas mayores de 65 años.
Según datos recogidos en varias encuestas realizadas por el Instituto Nacional de Estadística (INE), la soledad es una situación que afecta a todas las franjas de edad, pero las más damnificadas son las mujeres mayores de 65 años.
En estas circunstancias, muchas personas mayores ven cómo su círculo social se va reduciendo y sus familiares están muy ocupados con una vida que es cada vez más frenética. Las oportunidades de descubrir nuevos entornos para socializar se reducen y la familia se vuelve un pilar fundamental para el bienestar físico, psicológico y social de estas personas.
La demanda de cuidados a mayores aumenta un 60% en verano
