«Ya no hablamos de coches, hablamos de movilidad», plantea Antonio Garamendi, presidente de CEOE. El representante de los empresarios ilustra con esa frase el cambio conceptual que se produce en el mercado: de vender productos como son los coches a vender servicios, como es la movilidad, entendida como la necesidad de desplazarse.
Durante un encuentro empresarial organizado por CEOE y BMW Group España y Portugal celebrado recientemente, se puso de manifiesto que el sector del transporte, sea cual sea su denominación, implica a amplias capas sociales e industriales. Garamendi incide en que se trata de «un sector clave que genera el 10% del PIB». El presidente de la patronal subraya el sufrimiento que ha sufrido el sector de la automoción durante los últimos tiempos, al que ahora también afectan los problemas en la cadena de suministro.
No obstante, cree que el peso de este mercado en el conjunto de la economía española supone hacer una transición ordenada. Por ejemplo, se calcula que renovando el parque móvil se conseguiría reducir un 15% la emisión de gases contaminantes, lo que contribuiría en gran medida al objetivo de descarbonizar la economía española. Por eso, Garamendi viene a decir que no se trata de «exigir cambios profundos si no son inteligentes».
Asimismo, en plena negociación por un marco laboral, Garamendi advierte de que los fabricantes de automóviles asentados en España se preguntan cada cierto tiempo si siguen construyendo nuevos modelos en las fábricas españolas. Por eso, para la CEOE no solo hay que fijarse en la sostenibilidad o en la digitalización, «sino también en los planteamientos fiscales o desde el punto de vista laboral» para que el país siga siendo atractivo para crear riqueza y empleo.
Por su parte, Manuel Terroba, presidente ejecutivo de BMW Group en España y Portugal, añade que se necesita abordar esta transformación desde la «transversalidad», es decir, implicando a la parte privada, a la pública y al propio ciudadano. Así, uno de los principales objetivos debe ser «que el ciudadano tenga accesibilidad» y eso se traduce en que para que el coche eléctrico se consolide hay que promover aspectos como las infraestructuras de carga.
