Los consumidores y las pequeñas y medianas empresas serán los principales afectados por el impuesto sobre determinados servicios digitales (IDSD) que planteó el Gobierno español con la intención de recaudar 1.200 millones de euros. Esto se traduce en un impacto en el bienestar que oscilará entre los 515 y los 665 millones de euros provocada por el aumento de los precios de productos y servicios.
Por su parte, las empresas que hagan uso de plataformas digitales reducirán sus beneficios entre los 450 y los 562 millones de euros, tal y como indica el estudio ‘Impacto de un impuesto sobre los servicios digitales de la Economía Española’ elaborado por la consultora PwC por encargo de la asociación de empresas de electrónica, tecnologías de la información, telecomunicaciones y contenidos (Ametic) y la Asociación Española de la Economía Digital (Adigital).
El gravamen conocido como ‘Tasa Google’ repercutirá negativamente en el e-commerce, en el bienestar de los consumidores y en la digitalización de la economía, sin olvidar que también afectará a la recaudación del Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) al bajar la facturación de estas empresas. El impacto negativo a largo plazo en el PIB se cifra entre los 586 y los 662 millones de euros.
¿DE QUÉ FORMA AFECTA A CONSUMIDORES Y PEQUEÑAS Y MEDIANAS EMPRESAS?
Por un lado, los consumidores acarrearán con una subida de los precios de los productos por el impuesto, así como una menor variedad de opciones disponibles en el canal digital, unido a una desaceleración del proceso de digitalización de la economía.