Entre los muchos cambios inducidos por la pandemia en nuestros patrones de vida y trabajo, uno de los más visibles es el aumento del uso de la tecnología. Quién nos diría que en el cuarto trimestre de 2020, casi todas nuestras reuniones se llevarían a cabo en dormitorios, trasteros o en las habitaciones de los niños.
Esta transformación digital, a la que ya llaman la Cuarta Revolución Industrial, se basa en la aparición de sistemas ciberfísicos. Esto nos permite, por primera vez, gestionar y controlar el mundo físico usando herramientas digitales. “La mayoría de nosotros ya nos sentimos cómodos con un cierto grado de digitalización en nuestras vidas, pero comprender la escala de lo que queda por llegar puede ser un poco abrumador”, dice Saffaye.
“Estamos viendo cómo la evolución ocurre justo ante nuestros ojos”, continúa. “Hemos presenciado grandes transformaciones en la última década, pero lo que ocurra en los próximos 10 años podría eclipsar al último medio siglo de progreso tecnológico”.
Como ya hemos dicho, la muestra más obvia de esto es la capacidad de realizar nuestros trabajos completamente desde casa. Algo que, en realidad, habría parecido extraordinario hace 15 o 20 años. Pero Saffaye dice que esto no es nada comparado con lo que va a llegar.
“Una de las transformaciones más subestimadas que vamos a ver es el cambio de las redes 4G a 5G”, dice Saffaye, “El 5G no es solo una evolución, sino más bien una revolución. Y lo cambia todo, desde la infraestructura a la densidad y la velocidad, es completamente diferente.” En 4G, por ejemplo, tienes 30-400 milisegundos de latencia (retardo). En una red óptima de 5G, hay menos de 1 milisegundo.