La crisis que ha generado el coronavirus ha puesto entre la espada y la pared a muchas empresas. Obligadas por las circunstancias, la mayoría han tenido que aprender a trabajar de otra manera, para lo que la formación resulta imprescindible. DIRIGENTES habla con Ana Landeta, directora de Relaciones Institucionales del grupo CEF-UDIMA, para conocer más acerca de las posibilidades de aprendizaje de las compañías.
Un dicho castellano anima a actualizarse, a aprender y a dejarse llevar por las tendencias de la actualidad. Renovarse o morir es una máxima que se está convirtiendo en una condición para la supervivencia de muchas empresas en el entorno actual. La crisis del COVID-19 incita a actualizar las empresas y a dejar de lado la idea de que los planes de transformación digital “solo los tenían que implantar las grandes empresas”.
Ana Landeta es quien efectúa esta conclusión, confiada de que la necesidad de imponer el teletrabajo o mejorar las cualidades digitales de las empresas acabará resultando beneficioso. “Podemos hacer una lectura positiva de lo que ha ocurrido”, comienza Landeta, “las empresas están mucho más concienciadas y tienen más confianza en el teletrabajo y en la digitalización de su organización”.
“Las empresas están mucho más concienciadas y tienen más confianza en el teletrabajo y en la digitalización de su organización”
Como doctora en Administración y Dirección Empresas y por su estrecho vínculo con el ámbito educativo, Landeta analiza que esta realidad puede favorecer “sobre todo a las pequeñas y medianas empresas”. En España, además de otros países del sur y el este de Europa, la digitalización de las pymes “era una asignatura pendiente”. Sin embargo, han hecho de la necesidad virtud y cuando antes “eran reacias, ahora están más confiadas” a la hora de aplicar herramientas digitales.