El pulso comercial entre India y la Unión Europea entra en su fase decisiva. Un equipo de negociadores europeos de alto nivel se encuentra desde este martes en Nueva Delhi para intentar cerrar, de una vez por todas, el tratado de libre comercio (TLC) que ambas partes llevan más de una década discutiendo.
La visita se prolongará hasta el viernes y busca avanzar en un acuerdo que, según el Ministerio de Comercio e Industria indio, debe ser «justo y equilibrado», promoviendo comercio, inversión e innovación sostenible.
Un pacto «moderno y preparado para el futuro»
Los debates de esta semana giran en torno a temas sensibles: comercio de bienes y servicios, normas de origen y otras cuestiones técnicas e institucionales. El objetivo es definir un TLC moderno, ajustado a las prioridades de ambas economías.
El impulso llega después de las reuniones de octubre en Bruselas entre el ministro indio Piyush Goyal y el comisario europeo Maros Sefcovic, que no lograron destrabar los puntos más tensos: el impuesto al carbono, el acero y la automoción.
Aranceles, acero y vino: los puntos de fricción
El problema sigue siendo el mismo: Bruselas quiere que India reduzca los aranceles sobre automóviles, vino o productos lácteos, mientras Nueva Delhi reclama trato preferencial para sectores como el textil o el cuero, de alta intensidad laboral.
