En estos tiempos de pandemia hemos aprendido a valorar conceptos como la salud, la movilidad, la cercanía, la libertad. Son valores que, de una u otra manera, se han visto en suspenso – o tristemente en algunos casos se han perdido – en nuestro ámbito personal por culpa del Covid-19 y sus efectos en nuestras vidas.
Pero algo parecido ha ocurrido en el ámbito público y político con conceptos como la confianza, la certidumbre o la seguridad. En estos tiempos de pandemia, más que nunca, hemos aprendido a valorar la estabilidad.
En Andalucía hemos logrado que ese valor, el de la estabilidad, marque también incluso una etapa tan convulsa como la que estamos viviendo este último año por culpa del virus. El llamado Gobierno del Cambio ha abierto un nuevo periodo en el que se han impuesto precisamente la búsqueda de un escenario de confianza y de rigor en lo económico, que se ha traducido en tres presupuestos aprobados en tiempo y forma – por primera vez con equilibrio presupuestario –, en una notable reducción de la presión fiscal o en la mayor simplificación administrativa puesta en marcha en una administración.
Por supuesto, la batalla sanitaria contra la pandemia ha marcado las prioridades de una acción de gobierno que busca compensar las restricciones con el mantenimiento en lo posible de la actividad; y compensar la reducción de esa actividad con ayudas directas a los sectores más afectados. Lo hemos hecho con dos planes, de 670 millones de euros inicialmente, y otros 732 millones de euros recién aprobados.
Todo además con la búsqueda constante del acuerdo con los agentes sociales, los distintos sectores y el resto de representantes políticos en el Parlamento. El diálogo y el consenso son una premisa para lograr el objetivo más importante, que no es otro que cumplir.