La vivienda habitual representa el 30% de la riqueza media de los hogares en España, aunque su peso varía notablemente según el nivel económico.
Se trata del activo principal para seis de cada diez hogares, especialmente en los niveles intermedios de renta. En los estratos más pobres, el activo dominante es la cuenta corriente, mientras que en los más ricos lo son los fondos de inversión y otros valores negociados.
Según el informe «La desigualdad de la riqueza por comunidades autónomas», elaborado por EsadeEcPol, las segundas residencias y viviendas destinadas a inversión suman otro 23% del patrimonio medio, por lo que más del 50% de la riqueza total está vinculada al mercado inmobiliario.
La otra mitad se reparte entre cuentas corrientes (16%), activos empresariales y acciones (11% cada uno), y en menor medida, planes de pensiones, seguros de vida y fondos de inversión, con aproximadamente un 5% cada uno.
En el 20% más pobre de la población, la cuenta corriente concentra el 63% de los activos, reflejando una carencia de diversidad patrimonial, sin que ello signifique necesariamente un saldo elevado.
