Aunque lograda por una diferencia mínima de votos, la victoria electoral del presidente colombiano Juan Manuel Santos sobre el candidato Oscar Zuluaga, que proponía retomar la guerra contra las Farc, ha ratificado el optimisimo de los países con los que Colombia viene construyendo, a un ritmo inédito en la región, un nuevo bloque económico americano.
Santos, que fue ministro de Defensa del expresidente Alvaro Uribe, obtuvo el mandato popular para gobernar por un nuevo período (hasta 2018) gracias a una campaña basada en una propuesta de paz con la guerrilla Farc (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) y el ELN (Ejército de Liberación Nacional), organizaciones a las que combatió militarmente cuando estaba a las órdenes de Uribe.
Cambios en el tablero
Con un panorama interno de estabilidad económica y una perspectiva de crecimiento de 4% del PIB para 2014 en su país, el presidente reelecto iniciará un segundo mandato con un poder, no obstante, más acotado que el que tuvo en el primer ejercicio. Su antiguo mentor, el ahora senador opositor Alvaro Uribe, se ha alzado con la primera mayoría parlamentaria en la reciente elección, representando a un amplio sector del país que rechaza negociar con los guerrilleros.
El candidato derrotado, Oscar Zuluaga, era la gran apuesta de Uribe para traer nuevamente a escena sus propuestas de desarrollo para el país a partir de una acción militar contra las Farc, una organización inicialmente popular que se convirtió a lo largo de las décadas en una estructura acusada actualmente de desarrollar prácticas criminales, como el secuestro extorsivo y el tráfico de drogas.