Giro al alza del crudo, que con todo cae un 20% desde junio, pero no de la renta variable ante las dudas que genera el sector financiero. Ahora bien, no podemos olvidar que de nuevo el exceso de oferta ensombrece las perspectivas del ‘oro negro’ (con una rebaja de precios por parte de Arabia Saudí y el repunte de la producción en Estados Unidos), y de su mano se enturbian también las de la economía global, pues los expertos adviernten al mismo tiempo sobre la debilidad de la demanda.
Mientras tanto, la industria bancaria no levanta cabeza. Los test de estrés elaborados por la Autoridad Bancaria Europea (EBA por sus siglas en inglés) no han logrado disipar los interrogantes que planean sobre el sector y, por si fuera poco Commerzbank ha lanzado un profit warning, adelantando que podría registrar pérdidas en 2016.
Felipe López-Galvez, analista de Self Bank, recuerda el aprobado general de otoño de 2014, "tras el cual vimos como tan solo unos meses después el propio Banco Santander llevó a cabo una ampliación de 7.500 millones sin derecho de suscripción".
De hecho, destaca que estos ‘exámenes’ "se han realizado con los balances de los bancos a cierre de 2015, obviando los cambios que han sufrido muchos de ellos desde entonces. Nos han venido a decir que hace ocho meses eran capaces de superar un hipotético escenario económico adverso, pero lo cierto es que los retos a los que se enfrenta este sector en los próximos años son complejos, empezando por el escenario de bajos tipos de interés y acabando por la transformación tecnológica que deben afrontar".
En este contexto, "los inversores continúan siendo escépticos acerca de la validez de estas pruebas y permanecen muy cautos con el sector financiero en una etapa de tipos bajos, presión de márgenes y mayores exigencias regulatorias y de capital", coincide el Departamento de Análisis de Bankinter.