Como si de un dominó se tratará, van cayendo una a una las piezas que conforman la complicada situación que ha dejado la decisión de Reino Unido de salir de la Unión Europea (UE). Dimite el líder antieuropeísta Nigel Farage, el Fondo Monetario Internacional (FMI) alerta sobre el duro golpe que podría llegar a suponer el peor escenario (que Londres acabará con el estatus de un socio comercial cualquiera bajo las normas de la Organización Mundial del Comercio) y se ven las primeras ‘heridas’ en la macro.
Y es que el PMI británico de construcción cayó en junio hasta 46, el nivel más bajo en siete años. Mientras, la confianza de los inversores de la Zona Euro, el índice Sentix, también se contrajo con fuerza el mes pasado. En positivo, los PMIs servicios y compuesto de la Zona Euro logran mejorar y superar las expectativas situándose en el 52,8 y 53,1, respectivamente.
Sin embargo, a la incertidumbre del Brexit se suman los renovados temores sobre el sector financiero italiano, a vueltas con la posibilidad de que el Ejecutivo transalpino (aunque lo ha negado) se revele contra Bruselas y decida emplear fondos públicos para rescatar a las entidades con problemas, cuando las nuevas normas europeas apuntan que accionistas, acreedores y grandes depositantes deben afrontar, en primar instancia, el rescate de estas.
"Independientemente de cómo se termine afrontando el tema, la realidad tanto estos bancos, como los portugueses, atraviesan por problemas, con niveles de ‘créditos dudosos’ muy elevados (se habla de unos 360.000 millones), lo que puede terminar convirtiéndose en una nueva crisis que afecte a la Zona Euro si no se ataja de forma expeditiva", advierte Link Securities.
De momento, las entidades transalpinas sufren en Bolsa y los diferenciales de la deuda italiana repuntan frente a Alemania hasta 141 puntos básicos (136 al inicio de la semana) y frente a los 131 de la española.
Mientras tanto, el Banco Central Europeo (BCE) sigue amortiguando el daño de todos estos shocks con su programa de compras de deuda (QE), aunque la semana pasada redujo significativamente el ritmo de adquisiciones de bonos públicos (9.700 millones frente a los 17.350 millones de media en el último mes) y de papel corporativo (1.900 millones).
Por su parte, el gobernador del Banco de Inglaterra (BoE por sus siglas en inglés), Mark Carney, ha presentado este martes su "Informe sobre estabilidad financiera", anunciando que recorta las exigencias de capital a la banca británica en 5.700 millones de libras, elevando la capacidad para prestar de las entidades a hogares y empresas por encima de los 150.000 millones de libras.
A vueltas con el crecimiento
Según las estimaciones de Citi, el ritmo de crecimiento en la primera mitad del año ha sido del 1,7% anual (1.5 % estimado para 2015). Pero espera un crecimiento del 1,5% en promedio, lo que pasa por una moderación en la segunda parte del año hasta niveles de 1,5/1,3%. Para 2017, preve un dato de crecimiento del 1,1%, cuatro décimas menos de lo que esperaban antes de materializarse el Brexit.
Con todo, la mayoría de las instituciones supranacionales estiman que el crecimiento potencial de la economía europea no está muy lejos del 1,0%. Aunque, sí es cierto, aún habría una cifra de 1,0-1,5 puntos de factores productivos ‘infrautilizados’. "Esta mejora inercial es lo que puede estar en peligro si la incertidumbre política tras el referéndum británico se acentúa. Veremos", apunta José Luis Martínez Campuzano, portavoz de la Asociación Española de Banca (AEB).
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