Según datos del Banco Internacional de Pagos, en marzo de 2016 la ratio de la deuda corporativa china respecto al PIB era del 169% y, desde inicios de 2009, ha aumentado 72 puntos básicos, un ritmo de crecimiento que ha duplicado a los países que más se han endeudado como Canadá o Rusia, en pleno crack financiero gracias a la devaluación del dólar y los tipos bajos. Tales niveles preocupan, porque dos terceras partes de la deuda no financiera total provienen del sector corporativo, que afectado por la desaceleración económica ha provocado un aumento de la morosidad en la banca. Los créditos en riesgo de impago han pasado del 3,5%, a principios de 2014, a 5,8%. El FMI estima que las pérdidas de los bancos asociadas a estos créditos podrían alcanzar el 7% del PIB chino. 
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