Mientras la Generalitat se prepara para sacar las urnas el próximo domingo, el barómetro del CIS sigue demostrando que la corrupción tiene tanto peso en los ciudadanos como el pesimismo económico o político.
El malestar ciudadano es patente, y puede que el domingo se demuestre en Cataluña. Si hasta el momento, los argumentos para exigir la independencia pasaban por lo que el Govern de la Generalitat considera una financiación injusta para los catalanes, sin pacto fiscal o concierto económico. Se supone que con la independencia, Cataluña se beneficiaría económicamente.
Aunque el argumento sobre las balanzas fiscales es muy precario, es una de las banderas que más se izan en territorio catalán.
El segundo argumentos es el territorial. Un Estado territorialmente pequeño tiene una administración más cercana a los ciudadano, una razón que tampoco consigue ser de peso.
Además, Cataluña añade el argumento democrático, afirmando que la autodeterminación forma parte de su derecho a decidir. En cambio, es el último argumento, el nacionalista, el que más peso ha adquirido en los discursos de Más y su gobierno. ¿La razón? Los nacionalistas consideran que, históricamente, tienen una cultura propia.