El histórico secretario general de UGT, lleva en el cargo desde 1994, ha tomado la decisión de dejar esta formación, pero no lo ha hecho de manera inmediata, si no que se ha sumado a la ‘dimisión en diferido’ que tanto gusta a la clase política española.
Cándido Méndez, que llegó al Sindicato de la mano de Nicolás Redondo, anunciará primero al Consejo Confederal, formado por la Ejecutiva Confederal y los secretarios generales de Federaciones y Uniones Territoriales, y luego al Comité Confederal su intención de adelantar el congreso ordinario del sindicato socialista a 2016, una vez finalizadas las elecciones sindicales, el grueso de las cuales se celebrarán el próximo año.
Las elecciones en UGT se celebran cada cuatro años, salvo situaciones excepcionales, ya que en alguna ocasión se ha adelantado el Congreso Confederal por la celebración de elecciones sindicales en las empresas. Méndez fue reelegido secretario general de UGT para un sexto mandato el 13 de abril de 2013, con lo que las próximas elecciones debían celebrarse en 2017.
La decisión de Méndez podría atender a la necesidad del sindicato socialista de reducir su estructura para adaptarse tanto a las demandas de los trabajadores, como a las nuevas necesidades económicas. Esta reducción supondría una reestructuración de las federaciones (industria, servicios y servicios públicos) y una readecuación de la estructura territorial. Ante la dificultad de llevar a cabo esta operación, Méndez habría decidido liderar el cambio generacional que necesita el sindicato.
Pero además, el ‘abandono’ del Secretario General atiende a otro motivo, y es que los escándalos en los que se ha visto sumido la agrupación en los últimos meses le dejan como cara visible de la crisis organizativa, política y sindical por la que atraviesa UGT.