Los títulos de Telefónica y Santander, dos de los blue chips con más exposición al país carioca, caían más de un 3% al cierre de la sesión. Todo un batacazo que el Ibex no ha sabido superar, confiandose a la última sesión de la semana para recuperar la cota de los 10.000 puntos.
El rebote registrado el pasado miércoles se quedaba así en un espejismo para los inversores, después de que los mercados asiáticos también acumulasen pérdidas tras unos mediocres datos macroeconómicos de China y Japón que añadieron preocupación sobre el crecimiento mundial, "minando el apetito de los inversores por los activos de mayor riesgo".
Tal y como explican los expertos de ETX, "la inflación al consumidor de China en agosto subió, pero los precios al productor cayeron por 42 meses consecutivos en la última señal de que la deflación sigue siendo un riesgo significativo para la segunda economía más grande del mundo". Del mismo modo, un indicador clave de Japón del gasto de capital cayó inesperadamente por segundo mes consecutivo en julio, "lo que indica que la economía está sufriendo para volver a la pista del crecimiento después de contraerse en el segundo trimestre".
En este ámbito de caídas, la Bolsa de Japón lideró los números rojos con una caída del 3%, seguida de Hong Kong (-2,37%) y Shanghai (-1,10%).
El euro se mantiene en 1,1211 dólares después de una noche sin mucho movimiento, aunque en los últimos minutos, con las declaraciones del portavoz del partido gobernante en Japón sobre la recomendación de impulsar nuevas medidas si la economía no despega al ritmo deseado, está teniendo mayor volatilidad, derivada del yen.