El buen camino hacia la consolidación de la economía estadounidense ha sido clave a la hora de tomar esta decisión. En su comunicado, la autoridad monetaria que dirige Janet Yellen, dice que ha habido "una mejora sustancial" en las perspectivas de empleo y una "fortaleza subyacente en la economía en general". En el último mes y medio la tasa de desempleo registraba un descenso hasta el 5,9% y la inflación se mantenía en el 1,7% interanual, por debajo de la meta del 2%. La FED cree que "la economía tiene la fortaleza suficiente como para que el empleo siga mejorando en un entorno de estabilidad de los precios".
La Reserva Federal ha ido retirando sus compras de bonos y de títulos hipotecarios (tapering) de manera ordenada desde enero de este año. El recorte final ha sido de 15 mil millones de dólares este mes. ! La Fed empezó a adquirir activos en el punto más alto de la crisis financiera. Llegó a comprar 85.000 millones de dólares al mes en bonos soberanos estadounidenses y títulos hipotecarios. Desde entonces ha elevado su cartera total de bonos, préstamos y otros activos hasta 4,5 billones de dólares.
Este que acaba, ha sido el tercer programa de estímulos del banco central estadounidense desde que empezó la crisis. El primero comenzó en noviembre 2008 con un programa de compra que supuso una inyección de liquidez en el mercado de 600.000 millones de dólares durante 17 meses. El segundo programa de estímulos empezó en noviembre de 2010 e inyectaba otros 600.000 millones, esta vez durante 7 meses. Y el último al que han puesto fin, comenzaba en septiembre de 2012.
Subida de tipos
Otra de las incógnitas sobre las conclusiones de la FED en el Comité Federal del Mercado Abierto estaba en si la autoridad monetaria subiría los tipos de interés, en mínimos históricos de entre el 0,25% y el 0% desde diciembre de 2008.
La respuesta, la esperada, la de los últimos meses: "considerable time". Los miembros de la FED no han sido claros sobre qué datos generarían un cambio en su política de subida de tipos, pero han afirmado que seguirá siendo apropiado mantener los tipos con una tasa cercana a cero durante un "tiempo considerable" después del fin del "tapering", y, especialmente, si la inflación proyectada sigue funcionando por debajo del 2 %.