Durante los últimos dos años se ha producido un aumento del valor del dólar debido a diferentes causas como el crecimiento relativo del PIB real de EE UU, la política monetaria y las rentabilidades de los bonos, junto con la independencia energética. La apreciación del dólar se ha asociado con un aumento de las condiciones económicas nacionales. Según la OCDE una apreciación del 10% en el valor del dólar rebaja el crecimiento del PIB en 0,5% y del IPC en 0,3 puntos porcentuales en el primer año de aumento.
En este escenario, los expertos de JP Morgan analizan el impacto de la subida del billete verde, que previsiblemente continuará con la divergencia en las políticas monetarias de los bancos centrales. Entre otros aspectos, los expertos señalan el efecto positivo que ha producido la caída de los precios del petróleo en este contexto. "Las expectativas de inflación de EE UU a medio plazo han bajado de manera significativa, junto con la caída en el precio de las materias primas. Como consecuencia, en EE UU la renta real de las familias y de las empresas han aumentado, debido al descenso en los costes de energía", aseguran.
Implicaciones para la inversión
En cuanto a los efectos que tendrá sobre la inversión, desde la firma consideran que en EE UU afectará negativamente a las acciones a corto plazo. Desde el punto de vista de los ingresos, el conjunto del S&P 500 está bien posicionado para afrontar el impacto de una revalorización del dólar.
El sector tecnológico, por ejemplo, genera cerca de un 60% de sus ingresos en el extranjero, por lo que estas empresas se verán más expuestas al impacto negativo de un dólar más fuerte. Por el contrario, los sectores más orientados al mercado estadounidense, como el financiero, podrían verse beneficiados por los positivos efectos secundarios de la apreciación de la divisa.