Sobre el país desde la agencia de rating española opinan que a pesar del peor comportamiento de algunos indicadores en el último trimestre del año, se está avanzando en todos los sectores de actividad, por lo que el PIB de España puede crecer en 2016 por encima del 2,5%.
Por otro lado, la mejora de los datos de consumo no está relacionada con mejoras salariales importantes, sino con la intensidad observada en la creación de empleo.
Sin embargo, la principal amenaza para este año reside en la incertidumbre política. La confianza de los empresarios ha empeorado y la incertidumbre política en España, la cuestión catalana y la desaceleración de la economía mundial no van a ayudar a que mejoren estas expectativas. Eso podría traducirse en tasas de crecimiento de la inversión negativas o muy bajas en los próximos meses, lo que afectaría a la creación de empleo.
Es necesario seguir avanzando en la corrección de este gran desequilibrio de la economía española, pues apenas se ha conseguido recuperar uno de cada tres empleos destruidos durante la crisis.
De hecho la recuperación intensiva del empleo que se ha experimentado durante el último año se está apoyando sobre actividades de escaso valor añadido y baja productividad, dado que el empleo crece casi al mismo ritmo que el PIB. Las empresas españolas están perdiendo cuota de mercado fuera de Europa frente a sus competidoras de la UE. De igual modo, la temporalidad se elevó un 1,5% en 2015, alcanzado casi el 26% de la población ocupada.