En un mes de reuniones de los bancos centrales más importantes del mundo, hoy es el turno del Banco de Japón que también tendrá que decidir que hace con los tipos de interés y con su programa de compra de deuda. La inflación es el principal problema para el BoJ, al igual que para el resto de bancos centrales, ya que a pesar de cierto repunte, los niveles de IPC siguen muy bajos frente a los objetivos para el ejercicio fiscal 2017-18 por encima del 1,1% y del objetivo a medio plazo del 2%. Según Natalia Aguirre, directora de análisis de Renta 4 Banco, la política monetaria del BoJ seguirá siendo ampliamente expansiva por el momento debido a que «existen muchas dudas sobre la capacidad de alcanzar los objetivos de inflación». 
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