Con esta filosofía nace La Jefa. Sus socios, dos jóvenes emprendedores tinerfeños, llegan con la idea de sorprender al público madrileño, no sólo por la vista sino también por el gusto, los aromas y, por qué no, el tacto de las telas y papeles que invaden el espacio.
Leo Tabares de Nava, arquitecto y foodie avanzado, es el director gastronómico del proyecto, que busca la inspiración en las cocinas andinas y asiáticas, con ingredientes exóticos de primer nivel, sin olvidar sus raíces canarias. Emilio Jover, deportista olímpico de vela y experto relaciones públicas, es el encargado de cuidar que la experiencia del cliente sea inolvidable, uno de los pilares básicos del alma de La Jefa.
La carta está pensada para compartir, desde la vajilla (con bowls, fuentes, tablas) hasta la forma de comerla: con pinchos, palillos, las manos… El concepto gastronómico se basa en la cocina colonial, una muestra de la fusión de culturas del mundo vistas desde un prisma mediterráneo.
La Jefa propone una carta que contiene Abrebocas y Verdes como la Sopa thai de mariscos o las Croquetas de ají de gallina; Escamas y Aletas como el Tiradito nikkei de chicharro; Plumas y Patas como el Mole de carrillera de ternera; y Golosinas como el Suspiro limeño de maracuyá.
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