El ex presidente de la Generalitat catalana, Carles Puigdemont y los cuatro ex consellers instalados desde hace una semana en Bélgica fueron interrogados este domingo y puestos en libertad con medidas cautelares casi quince horas después por un juez de instrucción de Bruselas.
La actuación judicial belga corresponde al cumplimiento de la euroorden enviada por los tribunales españoles. Ese mandato europeo de detención y entrega fue interpuesto por la Audiencia Nacional después de que Puigdemont y cuatro miembros de su depuesto Govern eludiesen el jueves la orden de declarar ante el tribunal.
La justicia española imputa a Puigdemont y a sus ex consellers Antoni Comín, Clara Ponsatí, Lluís Puig y Meritxel Serret los supuestos delitos de rebelión, sedición, malversación de fondos públicos, desobediencia a la autoridad y prevaricación en relación con el referéndum del 1 de octubre y la posterior declaración unilateral de independencia.
Los cinco imputados se presentaron el domingo a primera hora de la mañana en la comisaría de la policía federal belga en la rue Royale de Bruselas. Según sus abogados, que habían pactado su entrega la jornada anterior, los cinco mostraron su deseo de “colaborar plenamente con la justicia belga”.
Puigdemont, Comín, Puig, Serret y Ponsatí declararon durante toda la jornada en la sede de la Fiscalía federal belga. Tras su declaración, el juez de instrucción decidió ponerles en libertad bajo vigilancia destacando que el riesgo de fuga no era relevante y bajo condición de entregar su pasaporte, fijar un domicilio y mantenerse a disposición del juez hasta nueva orden.