La Organización Mundial del Comercio rebaja sus previsiones de crecimiento para el comercio mundial durante este 2016 hasta el 2,8%, la misma cifra que alcanzó en 2015, lo que supondría un crecimiento menor al 3% por quinto año consecutivo.
Además, el organismo advierte de que posiblemente estas previsiones tengan que volver a revisarse a la baja "considerando los riegos existentes". La OMC explica en un comunicado esto podría suceder ante el riesgo de que la economía china deje de crecer más rápidamente de lo previsto. También influiría que empeorase la volatilidad de los mercados financieros y que los países con una gran deuda exterior tengan que hacer frente a bruscos movimientos de los tipos de cambio. Por el contrario, las previsiones podrían mejorar si la ayuda monetaria del BCE lograra acelerar el crecimiento en la Zona Euro.
"El comercio sigue registrando un crecimiento positivo, aunque a un ritmo menor de lo deseado," ha opinado el director general de la OMC, Roberto Azevêdo. "Además, si bien el comercio mundial crece en términos de volumen, ha disminuido en valor debido a la variación de los tipos de cambio y a la baja de los precios de los productos básicos, lo que podría afectar al frágil crecimiento económico de los países en desarrollo vulnerables. Por otro lado, el avance del proteccionismo sigue representando una amenaza, ya que muchos gobiernos continúan aplicando restricciones al comercio y el número de esos obstáculos sigue aumentando", añade el director general de la OMC.
Desde el organismo remarcan el contraste entre el débil crecimiento del volumen del comercio de mercancías registrado en 2015 con la pronunciada disminución del valor en dólares del comercio, que cayó un 13% y se situó en 16,5 billones de dólares frente a los 19 billones de 2014. La OMC atribuye esta discrepancia a las fluctuaciones de los precios de los productos básicos y de los tipos de cambio, como consecuencia, a su vez, de la desaceleración de la economía china, el mantenimiento de la producción de combustible en Estados Unidos y las divergencias en la política monetaria de las principales economías.
Perspectivas para 2016 y 2017