La ONU ha aprobado una resolución histórica para atacar al terrorismo desde sus fuentes de financiación. Los terroristas son ágiles y han sabido ir muy lejos y de manera muy exitosa en busca de recursos para la ejecución de sus actos", recordaba el secretario general de la organización Ban Ki-moon. "Y así como ellos han sabido innovar y diversificarse, la comunidad internacional debe hacer lo mismo para ponerse por delante y para combatir el lavado de dinero y la financiación del terrorismo", añadió.
El petróleo, la venta de antigüedades, los secuestros o la extorsión son algunas de las principales fuentes de ingresos para la organización terrorista, por lo que la ONU quiere poner el foco en su comercio ilegal, junto con las vías que utiliza para conseguir armas o sus sistemas de comunicación.
Tras la resolución, y mediante nuevas leyes, todas aquellas personas o empresas que financien a Estado Islámico sufrirán sanciones económicas, congelación de activos o prohibiciones de viaje.
En un plazo de cuatro meses los países miembros deben presentar un paquete de medidas para poner en marcha la nueva resolución, la 2253, similar a la aprobada anteriormente para hacer frente a Al Qaeda, por la que Estado Islámico también tiene, actualmente, sanciones desde la ONU. Esta similitud con la resolución presentada por Estados Unidos y Rusia contra Al Qaeda pone a Estado Islámico al mismo nivel que la conocida organización terrorista, lo que acentúa aún más el riesgo creciente que supone Daesh.
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