La aprobación del acuerdo de Grecia debería ayudar a que se desatara una nueva ola vendedora en el cruce euro/dólar. El nuevo entusiasmo vendedor podría volver después de la cautela vista en las posiciones cortas tras el episodio de Grecia, respaldado además por la inyección de liquidez gracias al programa de relajación cuantitativa puesto en marcha por el Banco Central Europeo (BCE), que ayudará a que la atención se centre de nuevo en la divergencia de la política del banco central así como el lento camino de la Reserva Federal de EE.UU. a la hora de subir los tipos de interés.
No obstante, si la economía de Estados Unidos sigue ofreciendo buenos datos, el repunte de los tipos de interés podría verse en diciembre o incluso en la próxima reunión del FOMC de octubre. A su vez, el dólar podría encontrar un catalizador positivo en el posible y "raro" acuerdo bipartidista en Estados Unidos en materia de fiscalidad de las ganancias de las multinacionales del país, lo que traería hacia el país una ola de flujos repatriados.
La combinación de la debilidad del euro y el resurgimiento de la fortaleza del dólar podría llevar a que el euro-dólar alcanzara la paridad, incluso niveles por debajo de cara a los próximos cuatro o seis meses.
El Parlamento griego votó a favor del nuevo plan de rescate por una amplia mayoría, por lo que ahora toda la atención se ha centrando en una provisión temporal de liquidez que ayude a impulsar la economía griega y a su sistema financiero tocado de nuevo, ante la suposición de que otros parlamentos de la Unión Europea (como Alemania) lo harán durante este fin de semana.
Con este escenario de fondo, un punto importante que debemos destacar es que el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha declarado que la deuda griega es insostenible, lo que en teoría hace que sea incapaz ofrecer cualquier nuevo tipo de ayuda. Además, la agitación política en Grecia está lejos de terminar, ya que las divisiones en el seno de Syriza sobre este acuerdo harán que a Tsipras le sea bastante difícil gobernar. Aunque aún no se puede descartar un Grexit (salida de Grecia de la zona euro), si Grecia no consigue rebajar su carga de deuda, este capítulo de la crisis griega tendrá un rápido final.