En los últimos cinco años el poder adquisitivo de las pensiones menores de 1.000 euros prácticamente se ha estancado, pero la peor parte se la han llevado las mayores, las de más de 1.000 euros han perdido un 3,8%. Según los últimos datos disponibles del Ministerio de Empleo, el número de afectados asciende a más de 3.175.000 millones de pensionistas, el 34% del total.
Las pensiones se vieron afectadas principalmente por la congelación aplicada en el último año de legislatura de Zapatero (2011), de las que escaparon las más bajas. El impacto en la capacidad de renta fue del 3,2% para las pensiones más altas al cerrar el IPC en la misma tasa. La decisión de Zapatero supuso un recorte real a las pensiones.
Pero los dos años siguientes de Gobierno de Mariano Rajoy también hubo un tijeretazo efectivo al revalorizarse un 1%. La inflación se situó al 2,4% en 2012 y al 1,4% en 2013. Por primera vez en la democracia ambos partidos incumplieron el Pacto de Toledo. Los distintos Ejecutivos solían incrementar la pensión en un 2% sistemáticamente para al siguiente año ajustar la diferencia con la evolución del IPC.
Con la reforma del PP del sistema de pensiones en 2013 por decreto se desindexó la revalorización de las pensiones por un componente de sostenible que garantizaba la revalorización de las pagas de un 0,25%. Por suerte para los pensionistas en los dos años de entrada en vigor (2014 y 2015) la inflación ha caído a terreno negativo, con lo que el poder adquisitivo en las pensiones subió un 0,45% y un 0,75%, respectivamente. La ganancia de poder adquisitivo sólo ha servido para compensar las pensiones de menos de mil euros, pero no de las pensiones más altas que acumulan una pérdidas del 3,8%.
Lo peor es la escasa posibilidad de que se recupere la capacidad de compra si repunta la inflación. El factor de revalorización no garantiza el mantenimiento del poder adquisitivo de las pensiones, con que el IPC suba un 0,3% anual.