En un contexto de incertidumbre, con el Brexit imprimiendo el miedo a los inversores, Wall Street ha conseguido mantenerse al margen de Europa, con el S&P 500 marcando nuevos máximos en 2.137,16 puntos, sobrepasando el anterior record de 2.130,82 enteros del 21 de mayo de 2015. El índice ha logrado subir en 7 de las últimas 9 sesiones, gracias sobre todo al último informe de empleo que demuestra que la fortaleza del mercado laboral sigue su curso en el país.
Las ganancias han logrado restaurar los 1,4 billones de dólares que, según datos de Bloomberg, habían perdido las cotizadas estadounidenses después de la victoria del Brexit. Y las acciones que han empujado el rally han sido precisamente las de sectores defensivos, lo que indica que la prudencia que domina el mercado puede ser, precisamente, la que ha impulsado a máximos el indicador.
Los expertos consideran que todavía queda mucho dinero fuera del mercado a la espera de encontrar oportunidades, especialmente entre los inversores institucionales. Con lo que el potencial de subida sigue siendo válido, bajo la premisa de que el escepticismo es un "potente combustible" para los precios de las acciones, ya que evita las compras indiscriminadas que históricamente han supuesto riesgo de causar burbujas. Es decir, los inversores son ahora más selectivos y serán esas compras las que puedan empujar el mercado al alza.
"El mercado de valores en EEUU es el más sobrevalorado de entre todos los mercados analizados. Aunque no es una sobrevaloración muy elevada en términos históricos, sí está más caro que otros mercados. No obstante, haciendo stockpicking se pueden encontrar buenas ideas de inversión a valoraciones atractivas en EEUU", indican desde Amiral Gestión.
De hecho, las acciones con mayores pagos de dividendo y resultados estables, como utilities o telecos, han liderado el mercado desde aquel mayo de 2015, subiendo de media un 14%. En el lado contrario de la balanza se sitúan compañías cuyos resultados son más sensibles a los cambios económicos, como los productores de materiales básicos y los bancos, que pierden de media un 7%.