Los principales índices bursátiles europeos cerraron ayer ligeramente a la baja, lastrados por el comportamiento de los valores de corte defensivo y de los directamente relacionados con los tipos de interés. Así, sectores como los de las utilities, la alimentación o las telecomunicaciones, que generan por lo general flujos de caja estables y, por ello, aseguran atractivas rentabilidades por dividendo, fueron ayer castigados por segundo día consecutivo al descontar los inversores que el BCE puede empezar a dar marcha atrás en sus políticas de expansión monetaria antes de lo esperado. El sector inmobiliario, muy sensible a potenciales subidas de tipos, también continuó siendo castigado en los mercados.
Por el contrario, el sector bancario volvió a comportarse mejor que el resto del mercado, al ser el que sale más favorecido de un posible cambio en la política monetaria del BCE. A ello también contribuyó la publicación de un informe favorable del departamento de análisis de un gran banco estadounidense.
Por su parte, los bonos soberanos, que comenzaron la sesión a la baja y, por tanto, con repuntes en sus rentabilidades, afectados igualmente por el temor a un cambio en la política monetaria del BCE, se giraron al alza tras la publicación de las actas del último Consejo de Gobierno del BCE, en las que se dejaba claro el compromiso de los miembros del mismo de seguir aplicando las actuales políticas de expansión cuantitativa el tiempo que hiciera falta e, incluso, de profundizar en las mismas de considerarlo necesario.
En este sentido, reiterar que el escenario que contemplamos es uno en el que el BCE retrasa sensiblemente la fecha de finalización de su actual programa de compra de activos en los mercados secundarios, más allá de marzo de 2017. No vemos, igualmente, ninguna posibilidad de que suba tipos en el corto/medio plazo, ya que ni la inflación ni el crecimiento económico han cumplido de momento con las expectativas del banco central. Además, el Brexit creemos que puede llegar a convertirse en un lastre para las economías de la Zona Euro en los próximos trimestres, por lo que el BCE no tendrá margen para comenzar la "marcha atrás". Otro tema es que lleve más lejos sus actuales políticas de expansión monetaria, algo que dudamos mucho que haga por el temor a los efectos secundarios que podrían conllevar nuevas medidas, especialmente en el sector bancario europeo, el cual no pasa por su mejor momento y puede terminar convirtiéndose en un grave problema para el crecimiento económico de la región del euro al no cumplir con su papel como correa de transmisión de las políticas monetarias del BCE. Por todo ello, creemos que los valores de corte defensivo volverán a recuperar el favor de los inversores en los próximos meses.
La situación en Wall Street es diferente, ya que en Estados Unidos sí que es posible que suban los tipos de interés oficiales tan pronto como en noviembre o diciembre, por lo que creemos que las estrategias de inversión en ese mercado en lo que hace referencia a distintos sectores no son, por el momento, extrapolables a Europa.