La firma prevé que 2016 será otro año de divergencia en las políticas monetarias, y aunque los mercados ya han reflejado parte de esta disparidad, consideran que aún no en su totalidad.
En renta fija, apuntan a que las tires de los bonos gubernamentales se ampliarán a medida que mejoran las perspectivas de inflación, "especialmente si los tipos estadounidenses aumentan a una velocidad mayor de la esperada por los mercados", considerando que la curva de tires "continuará aplanándose con incrementos superiores en su extremo corto que en su extremo largo".
Por otra parte, desde la firma explican que el hecho de que el crecimiento mundial y la inflación permanezcan en niveles inferiores a los estándares históricos (al cual se suma a la posibilidad de que tanto Europa como Japón continúen inyectando estímulos monetarios) debería evitar que las tires de la deuda pública aumentasen excesivamente, "y nos sorprendería que la tir del bono estadounidense a diez años terminase 2016 por encima del 3%".
En su opinión, la venta masiva de los bonos high yield "brinda oportunidades de compra selectiva tanto en Estados Unidos como en Europa, ya que no prevemos que los niveles de impago vayan a incrementarse mucho más allá de lo que sugieren los diferenciales en este momento".
Aunque a la vista de las actuales valoraciones no auguran rentabilidades extraordinarias en ninguna de las principales clases de activos, "sí anticipamos que los inversores obtendrán rentabilidades moderadamente positivas, principalmente ante la ausencia de recesión en Estados Unidos en 2016, previsión que por otra parte constituye un tema fundamental que deberemos mantener bajo estrecha vigilancia a lo largo del próximo ejercicio".