Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo (BCE) ha insistido en la necesidad de fortalecer la dimensión internacional del euro para que deje de ser una moneda refugio intermedia y se consolide como «una verdadera moneda mundial».
Con ello, Europa podría beneficiarse de las ventajas que el dólar otorga a Estados Unidos.
Durante su intervención en la sede de Business France, organismo público encargado de promover la internacionalización de las empresas francesas, Lagarde advirtió que, en el contexto actual, el dominio del dólar implica que «sufrimos las consecuencias de las decisiones tomadas en Washington», especialmente porque Europa es el mayor mercado con un alto grado de apertura al exterior.
La presidenta del BCE insistió en que Europa no puede permanecer como mero espectador y debe transformar el euro «de moneda intermediaria a una verdadera moneda mundial capaz de convertir nuestras debilidades en bazas duraderas».
Un mercado de capitales fragmentado
Entre los principales retos, Lagarde señaló la fragmentación del mercado de capitales europeo, que limita su desarrollo y provoca que los flujos de inversión se dirijan hacia Estados Unidos. «Los mercados bursátiles estadounidenses son el doble de grandes y ofrecen mayores rendimientos que los europeos», recordó.
