Cuando el sábado por la mañana, los miembros del consejo de administración del teleoperador se levantaron, pocos podían esperar la jornada maratoniana que les esperaba y, sin embargo, la tormenta se había comenzado a fraguar horas antes.
El viernes por la tarde José María Álvarez-Pallete, hasta ese momento presidente de Telefónica, fue convocado a una reunión de urgencia en Moncloa.
Manuel de La Rocha, secretario de Asuntos Económicos del Gobierno, ejerció de anfitrión y estuvieron presentes representantes de Criteria, el holding de CaixaBank, y de Saudí Telecom, principales accionistas de la compañía junto a la SEPI.
En el encuentro, que se produjo a las 17:30 de la tarde, informaron al expresidente de la multinacional que le quedaba poco tiempo en el cargo, y que el nuevo accionariado quería a alguien que les representase mejor.
Ya había un nombre en mente: Marc Murtra, que un día después sería confirmado como nuevo máximo dirigente de Telefónica. Todo ello tras el consenso de Gobierno y saudíes y con el visto bueno del otro gran accionista.
