Hace solo unas semanas, los planes de pensiones de Reino Unido sufrieron una complicada situación debido a la venta de activos líquidos como los Gilts para cubrir las peticiones de margen inesperadas relacionadas con los derivados utilizados en las estrategias de inversión basada en el pasivo (LDI). Todo esto llevo al Banco de Inglaterra a tener que intervenir en el mercado comprando estos Gilts para evitar una crisis de liquidez en estos vehículos de inversión. Pero ¿qué es lo que ha ocurrido?
Las claves para entender lo ocurrido con los planes de pensiones británicos
El mini-presupuesto de Liz Truss
La última subida de los rendimientos de los bonos británicos fue una clara reacción de los mercados al anuncio del "mini-presupuesto" del Gobierno de Liz Truss. Esta rápida reacción reflejó la prevista incorporación de grandes recortes fiscales no subvencionados. “La emisión de deuda adicional resultante vendría a sumarse al aproximadamente 30% del total de la deuda pendiente del Reino Unido que tendrá que refinanciarse en los próximos cinco años. El amplio apoyo fiscal de estos recortes de impuestos también alimentó la especulación de que el Banco de Inglaterra tendría que subir los tipos de interés oficiales con más fuerza para contener las presiones inflacionistas en el Reino Unido”, explica Eiko Sievert, director de calificaciones del sector público y soberano de Scope Rating.
Algo que hizo que los rendimientos de los gilts a 10 años aumentaran del 3,2% a mediados de septiembre al 4,6% a mediados de octubre, pero desde entonces han vuelto a caer en torno al 3,5%, ya que el nuevo gobierno bajo el mandato de Rishi Sunak dio marcha atrás en la mayoría de las políticas anunciadas.
La estrategia LDI
La rápida subida de los tipos obligó a vender activos líquidos (como los gilts) en los planes de pensiones del Reino Unido para cubrir las peticiones de margen inesperadas relacionadas con los derivados utilizados en las estrategias de inversión basada en el pasivo (LDI). En algunos casos, los regímenes tuvieron que vender otros activos líquidos, como las acciones, y en casos más extremos, se vendieron activos líquidos, como acciones privadas o bienes inmuebles, con grandes descuentos para generar suficiente efectivo para hacer frente a las peticiones de margen.
“La LDI es una estrategia empleada a menudo por los regímenes de prestación definida (BD) cuyo objetivo es reducir las fluctuaciones del estado de financiación (la diferencia entre los activos y los pasivos del régimen). Para la mayoría de los regímenes de prestaciones definidas, el principal factor de volatilidad del estado de financiación es el riesgo de tipo de interés, ya que las medidas clave del pasivo se valoran utilizando tipos de descuento vinculados a los rendimientos del mercado de bonos de alta calidad. En consecuencia, las estrategias de LDI suelen invertir en activos con características de flujo de caja o duración similares a las del pasivo, como los bonos corporativos o soberanos de larga duración”, explica Jonathan Barry, Managing Director, Investment Solutions Group, MFS Investment Management.