Deutsche Bank, el mayor banco de Alemania, sembró el pánico en la eurozona y en sus bolsas el pasado viernes. Con un desplome de las acciones superior al 13% en solo una sesión y el miedo generalizado sobre la mala situación financiera actual, la entidad parecía la siguiente de la lista en caer. Pero, la pregunta que cabe hacer es ¿por qué hay dudas sobre Deutsche Bank?
La situación en cuentas de Deutsche Bank
Durante los años 2016 y 2017 Deutsche Bank arrastró serias dudas debido a las pérdidas que iba acumulando y a la rentabilidad negativa, unido con otros factores como una cartera de inversión con demasiada exposición a productos derivados, que llegó a superar los 70 billones. Sin embargo, desde el año 2020 la entidad ha ido adentrándose en un saneamiento que le han colocado en una posición ventajosa, por lo menos en cuanto a las grandes cifras.
Si se mira la rentabilidad, desde el 2020 es un banco que ha generado beneficios. Sin ir más lejos, en 2022 cerró con un beneficio de 5.025 millones de euros. Una cifra que supone más del doble de las ganancias contabilizadas el año anterior — de 1.940 millones— y representa el mejor resultado de la entidad en los últimos 15 años.
En cuanto a la capitalización, entendiéndose como el margen para absorber pérdidas de su cartera de activos, se encuentra en los 66.000 millones y un 16,9%. Esto supone que está por encima de la media de los bancos de la eurozona y también por encima de los bancos españoles.
En cuanto a la liquidez, es más complicado “que veamos una fuga de depósitos del Deutsche Bank porque el 40% de ellos están asegurados, frente al 15% de los que tenía Credit Suisse, por ejemplo”, explica Juan Ramón Rallo en su podcast.