Entre los principales índices europeos el Ibex está comportándose de una manera excepcional, solo por detrás del FTSE 100 de Londres. El selectivo español acumula una subida del 2,8% en lo que va de año, y aunque no parece mucho, es un dato destacable si se compara con la caída del 8,8% del Dax alemán o del 8,9% del Cac 40 francés. Todo ello en un año en el que el Nasdaq se deja más de un 22% y el S&P 500 pierde un 12,7%. Por ello, cabe preguntarse cuáles son los motivos que están detrás de este buen comportamiento del Ibex 35 en 2022.
¿Por qué el Ibex se comporta mejor?
Para Antonio Castelo Analista de iBroker.es el motivo se encuentra en el peso que tienen los bancos, que se ven favorecidos por las expectativas de subidas de los tipos de interés y por las “las utilities (que son compañías con una beta baja y por lo tanto con poca volatilidad) y compañías relacionadas con el turismo, que también están teniendo un buen comportamiento”.
Y es que, la banca acumula subidas superiores al 30%. Así, Banco de Sabadell, CaixaBank o Bankinter están subiendo más de un 30% en el curso. Aunque, también es cierto que Inditex, la compañía de mayor peso en el selectivo, está dejándose más de un 20%. Pero, en general la composición está teniendo un mejor comportamiento con el actual momento de mercado.
¿Qué cabe esperar para el resto del curso?
Según comenta Joaquín Robles, analista de XTB, “el Ibex 35 tiene una fuerte resistencia en la actual zona comprendida entre los 8.900 y los 9.000 puntos. Aunque es probable que logre mantener la diferencia respecto a sus homólogos europeos, el potencial de subida es cada vez más limitado, y más teniendo en cuenta los temores de una nueva desaceleración económica”.
El experto agrega que, aunque cuente con compañías que puedan comportarse mejor en entornos de inflación o que tengan la capacidad de poder trasladar la subida de los precios, “una recesión arrastraría al mercado en su conjunto”. No hay que olvidar, afirma Robles, que los inversores continúan muy condicionados por la inflación, los altos precios de las materias primas, especialmente las energéticas y agrícolas y los problemas en las cadenas de suministro. “Los bancos centrales se han visto obligados a actuar para tratar de estabilizar los precios a través de unas subidas de tipos que podrían frenar la actividad económica. Parece complicado pensar que la inflación se estabilice entre el 2% y 3% de cara a final de año, por lo que la incertidumbre sobre las perspectivas económicas seguirá frenando a las bolsas”, afirma.