Tener un empleo no siempre garantiza condiciones de vida decentes. Con esta frase la Organización Mundial del Trabajo (OIT) sintetiza la situación del mercado laboral actual. En el informe ‘Perspectivas sociales y del empleo en el mundo: Tendencias 2019’ recoge que, de las 3.300 millones de personas empleadas en todo el planeta, la mayoría no goza de un nivel suficiente de bienestar económico.
«El avance de la reducción del desempleo a nivel mundial no se ve reflejado en una mejora de la calidad del trabajo», añaden en el estudio, en el que se hace referencia a la persistencia de déficits del trabajo decente establecido en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
El trabajo remunerado continúa siendo la principal fuente de ingresos de todos los hogares del mundo. Una situación que conduce a que, en ocasiones, los trabajadores se vean obligados a aceptar puestos de trabajo «carentes de atractivo, informales y mal remunerados».
Según datos de la OIT, alrededor de 700 millones de personas viven en situación de pobreza extrema o moderada a pesar de tener un empleo y unos 2.000 millones de personas cuentan con un empleo informal, el equivalente al 61% de la población mundial.
En este sentido, dentro de Europa, el estudio hace hincapié en algunos países como Bélgica, Italia, Finlandia y España donde los contratos de trabajo iguales o inferiores a seis meses de duración representaron más de la mitad del empleo temporal en 2017. Una cifra muy superior a la de Alemania, donde se situó en el 15%.