La velocidad de cambio es imparable. En este último año, las empresas han tenido que pisar el acelerador de la digitalización si querían sobrevivir, y en este nuevo escenario, el mayor reto al que se van a enfrentar es su capacidad para entender las necesidades de un mercado cambiante, así como su ingenio para darle una solución. En este contexto, la transformación digital solo plantea dos opciones a los dirigentes: adaptarse o morir.
Como consecuencia de la COVID-19 este proceso se ha acelerado. En este contexto, aunque la respuesta de cada empresa ha tomado un ritmo distinto, a lo largo del último año se pueden apreciar tres fases. En la primera, las empresas tuvieron que mandar a sus empleados a trabajar a casa, en muchos casos, de manera improvisada, mientras que en la segunda, se produjo un periodo de reflexión para dar paso a la tercera, basada en la adopción de los cambios que pueden llegar a dar lugar a la nueva normalidad.
Durante los primeros momentos de la pandemia, muchos de los trabajadores no contaban con las “medidas de seguridad correctas”, por lo que, a lo largo de 2020, algunas compañías decidieron mejorar la infraestructura necesaria o pasar a un modelo cloud, con el fin de “ser más flexible y dinámico en la provisión de puestos que permitían trabajar en remoto”, comenta Santiago Campuzano, Regional director de Iberia en Citrix.
En este cambio conceptual, “gracias a la transformación del puesto de trabajo, por un lado, y a la transformación digital, vista de una forma más global”, algunos de los componentes que han emergido son el impulso del comercio electrónico, el surgimiento de nuevos canales de venta, la mejora de la automatización de los procesos, el acceso de los usuarios a nuevas plataformas o el teletrabajo.
Teletrabajo flexible y seguro
Así las cosas, este último elemento se posiciona como una de las consecuencias más generalizadas en este impulso de la transformación digital, fundamentado, esencialmente, en que los empleados puedan seguir desarrollando sus funciones desde sus domicilios, en un entorno seguro y manteniendo la productividad, así como la experiencia del usuario. Para Campuzano, tanto las empresas privadas como la administración pública deben adaptarse a los modelos flexibles. Por ello, en este marco “resulta crítico que quienes están liderando estos proyectos crean en lo que están haciendo”, comenta, al tiempo que subraya la importancia del “liderazgo” y de la “cultura de las organizaciones” para alcanzar el éxito.