Interesantes tasas de crecimiento, elevada rentabilidad y unos ingresos mínimos anuales de 100 millones de euros. Podría parecer un anuncio de publicidad engañosa, pero es la realidad que viven las empresas provenientes de un país en vías de desarrollo.
Se trata de un fenómeno cada vez más habitual impulsado, entre otras razones, por la pujante clase consumidora que ha surgido en estos países a raíz de la mejora de su situación económica y que ha dado lugar a un repunte del consumo. «El consumo privado ha representado al menos el 50% del PIB en mercados emergentes desde 2010», señala el partner de BCG en Bombay y coautor del informe, Rahool Panandiker.
La nueva edición del informe Boston Consulting Group (BCG) que ha analizado a 50 compañías oriundas de dichos mercados, arroja que 38 de las 50 «dinamos locales» que cotizan en bolsa generaron una rentabilidad para el accionista del 18% entre 2014 y 2017. Esta cantidad duplica los resultados del índice MSCI de mercados emergentes -que fue del 7%- y se sitúa incluso por encima del S&P 500 (12%). Además, en ese mismo período la tasa de crecimiento anual de estas compañías llegó a alcanzar el 15%.
Entre los factores que han contribuido a dicho crecimiento destaca el incremento de la renta media de población. Desde el año 2007 el gasto en los mercados emergentes ha experimentado un repunte de 7.000 mil millones de dólares. Un movimiento que coincide con el éxodo rural de unas 500 millones de personas. De ellas, alrededor de la mitad han tenido lugar en China.
A ello también hay que añadir una población en plena efervescencia. Mientras que en zonas como Europa y Norteamérica su población envejece, en estas regiones las tasas de natalidad todavía se mantienen elevadas. Un hecho que engrosará su demografía en 900 millones de personas de aquí a 2030.