La hostelería y el turismo acaparan la atención de los medios y las administraciones públicas por su nefasta situación a causa de la pandemia. No obstante, antes de viajar, los ciudadanos que eligen su propio coche para desplazarse tienen que pasar por las estaciones de servicio. Ni las restricciones a la movilidad, ni la crisis económica ni el impulso del teletrabajo están facilitando la supervivencia de las gasolineras, pero el deseado fin de la pandemia sostiene sus esperanzas.
Durante el año pasado, la demanda de productos petrolíferos cayó casi un 25%, según el principal operador de productos refinados en España, CLH. De ese modo, la demanda de gasolina protagonizó el principal descenso, con un 22,5%, seguida del gasóleo de automoción, que se redujo en un 18,4%. De ese modo, los carburantes de automoción sufrieron una reducción del 19,3% en todo el año.
En esas circunstancias, hay quienes no se dejan vencer por el pesimismo: «Un empresario tiene que ser optimista por sistema», cuenta a DIRIGENTES Marcos Moure. El Grupo Moure opera la cadena de combustibles de bajo coste Autonetoil, así como otras enseñas relacionadas con el sector, como Elefante Azul, enfocada al lavado a presión de vehículos.
Desde ese punto de vista, el fundador de este holding cree que en cuanto la pandemia quede a un lado, su sector podrá recuperarse. «Las ventas de las estaciones de servicio cayeron un 90% durante el confinamiento», reconoce Moure. No obstante, sus buenos augurios se basan en que el verano dio un importante respiro y la situación sanitaria mejora poco a poco.
«Desde finales de enero notamos que va aumentando el consumo y la movilidad», comenta Moure, quien reconoce que «han sido meses duros pero también hemos visto la resiliencia de la emrpesa». En ese sentido, está previsto que continúe su expansión durante los próximos meses. No obstante, reitera que la salud de su sector seguirá ligado al control del virus.